El caso de la huerta murciana

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El caso de la huerta murciana

José Antonio Franco Leemhuis | El sector agroalimentario español es el primer sector industrial del país (17% del PIB industrial y 7% del PIB general) y se sitúa como el cuarto de la UE.

Me gustaría utilizar esta noticia para sustanciar la respuesta a una pregunta que quizás se haya planteado usted, estimado lector, estos años:¿por qué el sector agroalimentario es el que en nuestro país el que mejor está sorteando las dificultades de la crisis económica que atravesamos?

Cuando se analizan las debilidades competitivas del tejido empresarial español y se proponen soluciones, se suele buscar ejemplos exitosos que imitar en otras regiones europeas económicamente más desarrolladas. Estas regiones se caracterizan por una inversión intensa y sostenida en el tiempo en I+D+i y por tener sistemas de ciencia-tecnología-empresa bien engranados que aseguran que los avances científicos y tecnológicos que surgen de la actividad investigadora de las universidades, de los centros de investigación y de las propias empresas, se transformen en nuevos e innovadores productos, servicios y procesos productivos que mantengan un alto dinamismo y una mayor competitividad internacional de sectores empresariales especializados.

El sector agroalimentario español es el primer sector industrial del país (17% del PIB industrial y 7% del PIB general) y se sitúa como el cuarto de la UE. El conjunto del Sistema agroalimentario tiene un peso estable en torno al 8% del PIB español, ello ha contribuido a la potenciación de nuestro sector exterior en los últimos tiempos. Las exportaciones agroalimentarias españolas han experimentado un crecimiento continuo, representando el 16% del total de la exportación española en 2012. El sector agroalimentario en Europa supone más del 5% del valor añadido de la economía y el 7% del empleo.

La mejora cuantitativa y cualitativa de estas cifras en la actual crisis económica mundial y el reto de la globalización de los mercados, exige ser más eficientes, competitivos, sostenibles y con capacidad de aportar nuevos valores añadidos.

En esta línea el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad, destinó en 2014 más de 22 millones de euros para subvencionar en la Región de Murcia 56 proyectos de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) de empresas principalmente del sector agroalimentario. Extraordinaria noticia, pues con toda seguridad estos proyectos darán resultados que servirán para reforzar el dinamismo innovador de este importante sector de la economía murciana.

Creo que, en el sector agroalimentario murciano, tenemos un inmejorable ejemplo a seguir sin necesidad de buscar allende nuestras fronteras. Un sector que se ha mantenido a flote, a pesar de la crisis, gracias al valor añadido que le aporta la I+D+i. Efectivamente, pienso que ésta es la respuesta a la anterior pregunta. Es un sector en el que, tanto a la producción como a la transformación de alimentos y su comercialización, así como a los distintos recursos y factores medioambientales que influyen en ellos, se les ha prestado atención desde hace décadas y desde muy diversos ámbitos, constituyéndose un sistema de ciencia-tecnología-empresa sólido y bien estructurado.

Un sistema que integra: centros públicos de investigación, como el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura, el Instituto Español de Oceanografía (ambos pertenecientes al Consejo Superior de Investigaciones Científicas) y el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (dependiente de la Consejería de Agricultura y Agua), que llevan a cabo una importante actividad investigadora en muy diversas líneas de interés para el sector agroalimentario; la Universidad de Murcia (con titulaciones, entre otras, de Veterinaria, Tecnología de los Alimentos y Química Agrícola) y la Universidad Politécnica de Cartagena (con la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, el Instituto de Biotecnología Vegetal y diferentes departamentos de ingeniería y empresa), que forman magníficos titulados universitarios para las distintas áreas del sector y realizan al mismo tiempo una relevante actividad de I+D+i; la red de Oficinas Comarcales Agrarias (antiguas Agencias de Extensión Agraria), divulgando y transfiriendo los conocimientos generados por los anteriores a las empresas productoras y a los agricultores y ganaderos; el Centro Tecnológico Nacional de la Conserva y Alimentación, que potencia la investigación y fomenta el desarrollo tecnológico de las empresas agroalimentarias; el Laboratorio Agroalimentario y de Sanidad Animal, prestando sus servicios; los Centros Integrados de Formación y Experiencias Agrarias, formando excelentes profesionales; comunidades de regantes, cooperativas y asociaciones de productores, que persiguen optimizar la obtención, elaboración y comercialización de alimentos tanto frescos como procesados; el carácter innovador de muchas empresas del sector, que les lleva a invertir continuadamente en I+D+i y a colaborar con los agentes de investigación del sistema; la interlocución del Instituto de Fomento de nuestra Región con el CDTI y las empresas agroalimentarias murcianas para encauzar inversiones estatales de I+D+i (como a las que se refiere la estupenda noticia que encabeza estas líneas); la priorización del sector en las distintas estrategias regionales…

En fin: un sistema de ciencia-tecnología-empresa bien vertebrado, impulsado desde hace décadas por la iniciativa tanto pública como privada, que constantemente ha generado nuevos conocimientos y tecnologías que han llegado a un sector empresarial que, innovando, los ha puesto en valor; el valor que proporciona la I+D+i. Un sistema que puede ser un referente perfectamente válido para potenciar el resto de sectores empresariales de nuestra Región.

José Antonio Franco Leemhuis | Rector de la Universidad Politécnica de Cartagena

La Universidad Politécnica de Cartagena es miembro de  la Fundación Triptolemospara el desarrollo agroalimentario, institución que con su actividad contribuye a la adecuada articulación del sistema agroalimentario y a incrementar la confianza del ciudadano.

Fecha
Categoría
2015